‘Déjame salir’ | Adivina quién viene esta noche

Ha tenido que ser Jordan Peele, actor con una carrera totalmente asentada en el mundo de la comedia, quien nos presente uno de los títulos más inquietantes de los último tiempos. ‘Déjame salir’, la nueva producción de Blumhouse, la factoría de Jason Blum (ese nuevo mesías para los aficionados del fantástico que cada año nos satisface con nuestras dosis necesarias), ha pasado a ser una de las sensaciones más sugerentes en cuanto al discurso del cine de género se refiere.

Clara heredera de la América post Obama, o como algunos prefieren denominarla, la era Trump (haciendo hincapié en el carácter casi apocalíptico que supone decir dicho nombre), la ópera prima de Peele juega a través de una delgada línea satírica, a cada lado de la cual nos encontramos con sendos elementos estilísticos tan diferenciados como la comedia negra y el horror más perturbador. Partiendo de una premisa tan sencilla como lo es el hecho de que un joven afroamericano vaya de visita a casa de sus suegros, blancos, el tono con el que juega su realizador será el principal elemento con el que logre atrapar al espectador del siglo XXI, a quien habla directamente de una problemática presente en la presuntamente tolerante sociedad actual.

Aquí es donde entran en juego algunos de los factores que hacen que ‘Déjame salir’ pueda leerse en una clave puramente de género, pese a que en su premisa pueda parecer que estamos ante una actualización de ‘Adivina quién viene esta noche’, en la que Sidney Poitier se convertía en el yerno de Katharine Hepburn y Spencer Tracy, y a su vez satirizaba la discriminación racial de finales de los sesenta. Cuarenta años después, la crítica vuelve a ser casi la misma, pese a que en esta ocasión se haya preferido realizar una sátira que juega en la liga de películas que, desde hace décadas, han servido para hablar de cuestiones de evidente preocupación.

Sin ir más lejos, y entendiéndose como ejemplos de títulos conspiranoicos, las cuatro adaptaciones de ‘Los invasores de cuerpos’ de Jack Finney (la de los cincuenta, ‘La invasión de los ladrones de cuerpos’; la de los setenta, ‘La invasión de los ultracuerpos’; la de los noventa, ‘Secuestradores de cuerpos’; y la de los 2000, ‘Invasión’) ya dejan reflejado un tipo de terror acorde a los miedos de cada generación, campo en el que ‘Déjame salir’ inicia su particular batalla, sin abandonar el terror más puramente fantastique, el cual sirve como suplemento al horror real que viene a denunciar.

Tan macabra y estremecedora como estimulante, no son pocos los apuntes que Jordan Peele hace para con el género de terror. Desde ‘Las mujeres de Stepford’ de Ira Levin (dos veces llevada a la gran pantalla, una en 1975 por Bryan Forbes, la otra en 2004 por Frank Oz), donde se pone sobre la mesa el carácter servicial de la mujer; hasta el ‘Society’ de Brian Yuzna, en la que se criticaba en clave gore a la clase burguesa, pasando incluso por otro clásico de la talla de ‘Yo anduve con un zombie’, donde la figura del negro zombificado rememoraba a los siglos de la esclavitud; el film protagonizado por Daniel Kaluuya, convierte los tópicos que giran en torno a la comunidad negra en el elemento que conecta con el espectador, el cual contemplará una presunta calma repleta de tensión con la que Peele critica la supremacía blanca y la falta de tolerancia racial para con los afroamericanos.

El terror indie vuelve a ser el que se atreva a hacer toda esta serie de lecturas que van más allá del puro entretenimiento de género (que lo tiene), homenajeando de forma directa a ‘La naranja mecánica’ y dejando claro que, una vez más, la denuncia social no tiene porqué ir encorsetada bajo el denominado cine de autor. ‘Déjame salir’ no solo se convierte en el título más notable de Blumhouse, sino que pasa a ser desde ya una de las películas de terror más importantes de los últimos años.

Lo mejor: El continuo juego macabro en el que nos hace entrar Peele, entre la pura evidencia y las estridencias propias del género. Catherine Keener y Bradley Withford, Miss y Mr. Armitage, brillan en cada secuencia.

Lo peor: Pese a funcionar a la perfección, el desenlace acabe siendo un tanto precipitado.

 

Javier Parra

Aterrorizate

Cine de género para degenerados

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