‘It’ | Cuando lo mejor no es el terror

Siendo fiel a la naturaleza cósmica de Eso, 27 años después de que Tim Curry aterrorizase a medio mundo con su encarnación de Pennywise en la miniserie que Tommy Lee Wallace dirigió para ABC, la segunda (y esperada) nueva adaptación de una de las obras magnas de Stephen King por fin ve la luz. Ha sido una travesía repleta de obstáculos, con un origen que se remonta a 2009, cuando se anunció el proyecto. Tres años después, Cary Fukunaga se sumaba como director y co-guionista junto a Chase Palmer hasta que en 2015 tuvieron que abandonar, debido a diferencias creativas con New Line. Finalmente, Andy Muschietti, que en 2013 había presentado al mundo su ópera prima ‘Mamá’, bajo el yugo de Guillermo del Toro, fue el escogido para traer Derry a la gran pantalla.

En diferencia a la toma de riesgo que supuso en su día el primer ‘It (Eso)’, título cuya naturaleza como producto televisivo no hay que olvidar, la nueva adaptación de la monumental obra de King (mil quinientas páginas) parece haberse establecido cómodamente en los márgenes del cine de terror más mainstream, corriente a seguir por gran parte de las producciones de género que llegan desde los grandes estudios.

Si bien la elección de Bill Skarsgård como nuevo Pennywise (frente a la de Will Poulter, quien iba a encarnarlo cuando Fukunaga iba a ser el realizador) consigue dotar al monstruo de un aura un tanto espeluznante (restándole naturalidad en pro del uso del CGI), este nueva ‘It’ falla a la hora de jugar al terror. Aun teniendo varias escenas que bien podrían pasar a la historia del género actual (la del garaje es obra maestra, amén de la explosión sangrienta en el baño), el principal problema nos lo encontramos cuando la narración acaba tornándose una víctima de su propio mecanismo, el de ir presentándonos los miedos de cada uno de los personajes con su secuencia propia, cayendo en una suerte de repetición cíclica en la que importa más intentar asustar al espectador con el momento creepy de turno, que la recreación del puro terror que vendría a representar Eso. Para estas, y obviando la mayoría de los monstruos que eran fuente de pesadilla para los miembros del Club de Perdedores (inspirados en los villanos clásicos de la Universal), ha habido una reformulación cual entes pesadillescos dispuestos a convertirse en el jumpscare de turno.

Sin embargo, y siguiendo el espíritu de la obra que Fukunaga quiso llevar a cabo, el film funciona mucho más cuando no juega al fantástico y debe tirar del retoque digital, ya que como título sobre la amistad y la pérdida de la inocencia a lo ‘Cuenta conmigo’ o ‘Los Goonies’ (que la trama haya sido trasladada de los años cincuenta a los ochenta, ya es toda una declaración de intenciones) es más que notable, sobre todo por lo que a los jóvenes actores se refiere. Y es que ‘It’ sirve como carta de presentación para Sophia Lillis y Jaeden Lieberher, dos aspirantes a estrella que brillan por encima de sus compañeros y que consiguen manejar un barco que, como aquel que Georgie pierde por el alcantarillado (con una presentación de Pennywise que la hace merecedora de la calificación R recibida en USA), navega a la deriva entre el relato coming-of-age y un puzzle de elementos fantastique que están más cerca del estruendo de un pasaje del terror de feria que del título de horror mayúsculo que algunos se han atrevido a dictaminar.

Lo mejor: La terrorífica (aunque también efectista) secuencia del garaje y todo el relato realista sobre el Club de Perdedores.

Lo peor: Que, teniendo en cuenta la base de la que partimos, su principal aliciente para provocar al espectador haya tenido que ser el abuso del sonido en la sala de montaje.

 

Javier Parra

Aterrorizate

Cine de género para degenerados