Sitges 2017: Crítica de ‘Hounds of Love’

Él, un maníaco depravado sexual; ella, una loca que solo vive para complacer a su hombre e intentar recuperar a sus hijos. ‘Hounds of Love’ narra la historia de una pareja nada típica de depredadores que se dedica a secuestrar, violar y asesinar a cualquier jovencita desprevenida que se cruce en su camino. Cuando Vicki cae en las garras de la pareja, tendrá la oportunidad de ser testigo en primera persona de la la retorcida rutina de sus secuestradores, mientras hace lo que puede por seguir viva.

Estamos ante una cinta, que si bien no muestra escenas e imágenes explícitas (y damos gracias), transmite una sensación de violencia que te deja pegado e inmóvil en tu asiento. Como Vicki, nos convertimos en testigos de la vida cotidiana de dos perturbados que, en el fondo resultan bastante patéticos: tanto él, que está siendo mangoneado por traficantes de poca monta de la zona, como ella, que vive con terror la posibilidad de verse sola. Dos monstruos muy humanos, aunque no por ello menos terroríficos. Eso sí, que no se confunda el mensaje. En ningún momento, su director, el debutante Ben Young, nos da la posibilidad de simpatizar con la pareja (hubiera sido demasiado enfermizo), pero tampoco cae en la lágrima fácil, mostrándonos, ¿por qué no decirlo?, la vida de mierda que llevan estos dos psicópatas.

Toca destacar el trabajo de los tres actores protagonistas, que además desarrollan casi toda la acción entre las paredes de la casa, en estancias pequeñas, hecho que no hace sino aumentar la tensión de muchas escenas. Emma Booth (‘Glitch’) y Stephen Curry (‘El territorio de la bestia’) son los encargados de dar vida a la pareja de secuestradores, acostumbrados a una rutina en la que ya se han llevado a varias chicas por delante. La enfermiza relación que existe entre ambos personajes es también el punto débil por el cual puede moverse la joven Vicki, interpretada magistralmente por Ashleigh Cummings que resulta de lo más creíble, sin caer en la sobreactuación.

Lo mejor: que lo que es un argumento muy manido se transforma en una de las mejores películas que hemos visto en esta edición del festival.

Lo peor: que no cuenta nada nuevo.

Aterrorizate

Cine de género para degenerados