‘Insidious: La última llave’ | Refrito del Warrenverse

¿Una saga que tiene como protagonista a una mujer de 70 años? Existe. Insidious es una de las franquicias de terror actuales inauguradas por James Wan, ese director proclamado el nuevo niño prodigio del cine género cuyo estilo parece haber afectado a la mayoría de películas de terror que corren por las salas de cine. ‘Insidious: La última llave’ es la cuarta entrega de la saga, funcionando a modo de precuela de las dos primeras y como secuela de la tercera entrega. Aquella que parecía una especie de spin-of que daba origen a la compañía de Elise Rainer compuesta por Specs y Tucker, esos dos majaderos que hacen de dúo humorístico para relajar el ambiente tenso y oscuro con el que Wan bautizó a la saga Insidious. Aunque no solo a esta, sino a todas sus producciones o películas que pasan por sus manos.

Adam Robitel es el director a cargo de esta cuarta entrega. Un director reciente en el género y en el cine, en general. Realizó su debut en 2014 con ‘La posesión de Deborah Logan’, un found footage espeluznante que exploraba los temas del Alzheimer a través de lo sobrenatural y fantasmagórico. Un largometraje que ofrecía un fondo interesante y que se compaginaba de forma bastante correcta con el metraje encontrado. Sin embargo, igual que sucedió con David F. Sandberg y su ‘Lights Out’, Robitel ha caído en las garras de Wan, lo que significa que su estilo en esta Insidious va a ser un calco de anteriores entregas. Tanto en lo referente a estética, como en lo que se refiere a argumento y personajes. Sin rechazar, por lo menos, su estilo de cámara subjetiva con esencia de found footage. Regalando unos planos que, gracias a esa inmersión en primera persona, la tensión aumenta notablemente. Solo que, al final, el jumpscare no llega a ser tan sorprendente por su reformulación típica.

Esta cuarta entrega se centra en contar los orígenes de Elise, interpretada una vez más por Lin Shaye, que desde pequeña siempre ha estado en contacto con el más allá. Su vida marcha bien hasta que un día debe volver a la casa donde pasó su infancia para limpiarla de espíritus malignos. Y los malos recuerdos se apoderan de ella. Robitel vuelve al concepto de las casas encantadas, rechazando aquello que las dos primeras entregas de Insidious cambiaron, en cierta manera. Es decir, que aquellas no se centraban en que la casa estuviera embrujada, sino que el protagonista era el embrujado. Por lo que, por mucho que la familia del personaje principal se cambiase de casa, el fantasma iba a seguir con ellos. ‘Insidious: La última llave’, opta por una esencia más similar a la de las películas de Expediente Warren y su idea de demonios encerrados en casas antiguas. Pero sea como fuere, es una idea que ya empieza a cansar dentro del universo de Wan y de Insidious. De hecho, incluso comparte estructura narrativa con las ya nombradas anteriormente. La única diferencia, es que Lin Shaye obtiene todo el protagonismo que se merece. Se proclama, por fin, como la verdadera protagonista de la franquicia y la que se encarga de mover los hilos de las historias que la componen. Es el eje central sobre el que el universo de Insidious gira, lo cual es un punto muy a favor, no solo de La última llave, sino de toda la saga en sí.

Dado que no hay muchas otras sagas de terror que tengan como protagonista a una mujer mayor con mucha mala baba cuando se la enfada y que los tiene mejor puestos que muchos otros personajes masculinos cuya tarea en films de terror solo se limita a la de salvar a mujeres en apuros. Leigh Whannell y Angus Sampson, Specs y Tucker respectivamente, también siguen haciendo de las suyas en esta cuarta entrega, y su humor funciona de maravilla, no nos vamos a engañar. Pero a veces resulta un poco molesto teniendo en cuenta que estamos dentro de un film de terror. Y Javier Botet sigue haciendo de las suyas metiéndose en la piel de monstruos y demonios que, para ser sinceros, acojonan lo suyo. Solo que no se le exprime todo el potencial y queda bastante desaprovechado por el poco metraje que se le otorga en escena. Por lo que, Insidious: La última llave es un refrito de las películas de Wan, el llamado warrenverse, con una sensación de déjà vu constante que no destaca por nada más que su protagonista. Los guiños y las referencias a otras cintas que componen dicho universo están a la orden del día para los fanáticos de los easter egg.

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