‘Errementari’, Fantástico Nacional de Calidad

No son muchos los autores que se arriesgan a debutar con películas fantásticas en el mundo del celuloide. Y menos todavía si hablamos del panorama nacional. Sin embargo, para Paul Urkijo eso no representa ningún problema, puesto que se lanza de cabeza al ruedo y pone toda la fantasía en el asador para traer una ópera prima llena de leyendas, demonios y hostias vascas. Errementari, que ya pasó por el marco de la 50 edición festival de Sitges, relata el mito de un temible herrero, Patxi, que parece estar maldito por hacer pactos con el diablo. Nadie se atreve a acercarse siquiera a los alrededores de sus tierras hasta el día en que una pequeña huérfana, Usue, se aventura a entrar en el denso bosque donde habita ese herrero, destapando, por consiguiente, los oscuros secretos que este esconde. Apadrinado por Álex de la Iglesia, Urkijo parece tener mucha más experiencia de la que su carrera cinematográfica denota. Errementari es una apuesta arriesgada que se filma desde el más puro amor por el fantástico y las leyendas de la tierra del director. Y aunque visualmente sea toda una maravilla -algo que también hay que agradecer a Gorka Gómez Andreu por su esmerada fotografía- ofrece un contenido que, desde luego, no va a ser para estomago de cualquier tipo de público.

En estos tiempos donde la sociedad se ha vuelto una masa a favor, siempre, de lo políticamente correcto, Urkijo se atreve a realizar una crítica directa hacia la iglesia y todo lo que supone el cristianismo tal y como lo conocemos. Teniendo en cuenta que este es su primer largometraje y que, grosso modo, sirve de carta de presentación a la industria del cine para darse a conocer, es un movimiento que hay que valorar muy positivamente. No se esconde y se queda en el territorio de lo que para todos es adecuado, si no que se posiciona al otro lado de la balanza y se desmarca por completo. Errementari, aparte de ser una gran representación sobre los pactos con el demonio y lo que ello conlleva en la mitología, es una comedia negra que se va destapando poco a poco a medida que vamos familiarizándonos con sus personajes.

En un primer momento, Errementari se presenta a sí misma como una historia puramente fantástica con ligeros brochazos de terror para introducirnos en el ambiente por el que Urkijo quiere moverse. Pero eso es solo el continente de un guion totalmente humorístico que, sin lugar a dudas, recuerda al tono y temática de Little Nicky (2000, Steven Brill). Es decir, un film con apariencia del típico largometraje de terror pero que da un giro de ciento ochenta grados y se sitúa en el eje contrario. Y, lo mejor de todo, es que lo hace sutilmente. No renuncia a aquello que ha construido y tampoco exagera el cambio de tono para que el espectador no sienta que se le está cambiando el registro de manera brusca, y tampoco sin cambiar el rumbo de la historia.

Por otro lado, mientras Urkijo asienta las bases de esa comedia involuntaria –o voluntaria- Errementari se convierte en una terrible historia de amor llena de dolor y sufrimiento que, de algún modo, justifica las horribles maldiciones a las que el herrero Patxi ha estado sometido durante gran parte de su vida. Un engranaje del guion que bebe honestamente del mito de Hefesto y sus controversias con su esposa, Afrodita. Un punto que sirve de apoyo para aquellos que no entren en su juego de humor negro lleno de dardos venenosos hacia la iglesia y la avaricia que consume a los hombres por conseguir poder, sea como sea.

Errementari es uno de los mejores debuts del fantástico actual –y con el clásico plot twist propio de los films de Álex de la Iglesia- que no hay que dejar pasar, como tampoco hay que quitarle el ojo de encima a la carrera de Urkijo que está por llegar.

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