‘La casa torcida’: el ‘Cluedo’ en pantalla grande

Cuando la joven Sophie llega al despacho del detective privado Charles Hayward, una cosa está clara: la convicción de que su abuelo, el multimillonario griego Aristide Leonides, ha sido asesinado. A partir de aquí, entramos en la imponente mansión familiar de la familia Leonides, ‘La casa torcida’, donde se nos presenta un juego detectivesco en el que iremos conociendo a todos sus miembros, a cada cual más excéntrico y todos con un buen motivo para desear la muerte del anciano. Hayward tendrá que utilizar toda su intuición e ingenio para lidiar con cada uno de ellos y resolver el misterio de la muerte del multimillonario.

Después del éxito de la última adaptación cinematográfica del célebre ‘Asesinato en el Orient Express’, nos encontramos con otra obra de Agatha Christie llevada a la gran pantalla. Pero a diferencia de la mayoría de las obras de la autora británica que hemos disfrutado fuera de los libros, ‘La casa torcida’ no pertenece a los casos de Poirot o Miss Marple y es la primera vez que sale de las páginas, lo que hace que sea menos conocida y que sorprenda mucho más al público.

Perfectamente ambientada en los años 50, ‘La casa torcida’ cuenta con todos los elementos de las películas clásicas de detectives: el detective con un pasado vinculado a las estancias gubernamentales, la bella joven que pide ayuda, una familia cuyos miembros se odian y desconfían los unos de los otros, una casa que constriñe aún más las relaciones entre ellos y un multimillonario con sus luces y sus sombras que incluso después de muerto sigue marcando la vida de sus herederos. ¿Quién será el asesino?

Lo bueno de todos los textos de Agatha Christie es que resultan una delicia tanto para los primerizos como para los aventajados en el género policiaco. La autora va presentando las piezas del puzzle de manera que el lector, esta vez convertido en espectador, se convierte en el propio detective, llevándole a través de las pistas hasta un final que SIEMPRE acaba sorprendiendo. Una historia bien hilada  que no deja ningún cabo suelto ni a nadie indiferente.

Todo ello adornado con una fotografía, ambientación y vestuario impecables que hace honor al género y a sus predecesoras más clásicas, además del buen trabajo de algunas caras conocidas como Gillian Anderson o Glenn Close, convierte a la cinta en una buena elección para cualquiera que quiera pasar un buen rato en el cine.

Lo mejor: la buena adaptación de la novela, la base que hace que la historia enganche desde el primer momento.

Lo peor: la repetición de tantos clichés del cine negro de primeras pueden hacer creer al espectador que ya ha visto la película.

Aterrorizate

Cine de género para degenerados